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Los dicarbonilos, presentes en el café, podrían reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (ECV)

A L Mayen et al., Una mayor ingesta de compuestos dicarbonílicos en la dieta se relaciona con un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, European Journal of Preventive Cardiology, 2025.

Estudio en humanos – Enfermedades cardiovasculares (ECV) 

RESUMEN: 

Objetivos: Los compuestos dicarbonílicos, tales como el metilglioxal (MGO), el glioxal (GO) y la 3-desoxiglucosona (3-DG), se encuentran presentes en numerosos alimentos. Estos compuestos son proinflamatorios y oxidativos, pero su posible influencia en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (ECV) ha sido poco estudiado. Se analiza aquí la relación entre la ingesta de dicarbonilos en la dieta y el desarrollo de ECV (mortales y no mortales).

Método: Se llevó a cabo un estudio de cohorte sobre casos, utilizando a 32 873 sujetos extraídos de la cohorte prospectiva multinacional EPIC que cuenta con un total de 346 055 participantes. Los casos (15 863 sujetos) no padecían una ECV al inicio del estudio y desarrollaron posteriormente una ECV en forma de enfermedad cardíaca coronaria (EC) o accidente cerebrovascular (ACV) con resultados no mortales (nECV=17 837; nEC=12 003; nACV=6 791; no mutuamente excluyentes) o mortales (nECV=2 894; nEC=2 284; nACV=908). La ingesta dietética de compuestos dicarbonílicos se estimó utilizando cuestionarios específicos para cada país vinculados y en función de una base de datos de contenido en dicarbonilos para distintos alimentos. Se aplicaron modelos de regresión multivariable de riesgos proporcionales de Cox ponderados por Prentice para estimar los hazard ratios (HR) y los intervalos de confianza (IC) al 95% para la incidencia de las ECV, tanto mortales como no mortales. Las principales fuentes alimentarias de compuestos dicarbonílicos son cereales, azúcar y dulces, café, frutas y verduras.

Resultados: Los niveles más elevados de ingesta de dicarbonilo se asociaron inversamente con las ECV no mortales (+1SD de GO: HR=0,95; IC=95%; 0,92-0,98 | +1SD de 3-DG: HR=0,95; IC=95%; 0,92-0,98), y también con las ECV mortales (+1SD de MGO: HR=0,92; IC=95%; 0,87-0,97; +1SD de GO: HR=0,91; IC=95%; 0,86-0,96; +1SD de 3-DG: HR=0,93; IC=95%; 0,86-0,99), así como de las EC no mortales (+1SD de 3-DG: HR=0,95; IC=95%; 0,92-0,99), los accidentes cerebrovascular (ACV) no mortales (+1SD de MGO: HR=0,93; IC=95%; 0,90-0,96; +1SD de GO: HR=0,90; IC=95%; 0,86-0,95; +1SD de 3-DG: HR=0,92; IC=95%; 0,89-0,96), y las EC mortales (+1SD de MGO: HR=0,94; IC=95%; 0,88-0,99; +1SD de GO: HR=0,92; IC=95%; 0,86-0,98; +1SD de 3-DG: HR=0,89; IC=95%; 0,82-0,96).

Conclusiones: Una mayor ingesta en la dieta de carbonilos (MGO, GO y 3-DG) se asocia con un menor riesgo de sufrir una ECV, tanto mortal como no mortal. Se requiere una investigación adicional para confirmar estos hallazgos, evaluar los niveles de dicarbonilos en sangre y explorar los posibles mecanismos explicativos de estas asociaciones observadas con los riesgos de sufrir una ECV.

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