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Capacidad protectora del consumo de café frente a los accidentes cerebrovasculares: el estudio SIREN en África Occidental

J. Asowata et al., Consumo de café y té y accidentes cerebrovasculares en habitantes del África Occidental: resultados del estudio SIREN, BMC Health Service Reviews, 2026.

Estudio en humanos – Accidentes cerebrovasculares

RESUMEN: 

Antecedentes: El consumo de café y té está aumentando en los últimos años en algunas regiones de África. No obstante, las evidencias al respecto de su relación con los accidentes cerebrovasculares es limitada.

Objetivos: El presente estudio examinó la relación entre el consumo de café y té y la incidencia de accidentes cerebrovasculares en sujetos africanos reclutados dentro del estudio SIREN (Red de Investigación y Educación sobre Accidentes Cerebrovasculares), basado en un diseño de casos y controles pareados, llevándose a cabo en la región del África Occidental.

Método: A partir de los datos de 7 368 pares de casos y controles (emparejados en una proporción 1:1 por edad, sexo y etnia) del estudio SIREN (estudio desarrollado en múltiples centros ubicados en Nigeria y Ghana), se obtuvieron las razones de probabilidades ajustadas (ORa) y los intervalos de confianza (IC) al 95 % con respecto a la incidencia de los accidentes cerebrovasculares (confirmados mediante tomografía computarizada craneal o resonancia magnética) en función del nivel de consumo de café o té (medido en tazas diarias). Dicha estimación se obtuvo mediante modelos de regresión logística condicional multivariable ajustada, estableciendo un nivel de significancia bilateral de p<0,05.

Resultados: En términos generales, 2 263 (30,7 %) y 3 201 (43,4 %) de los participantes reportaron un consumo de al menos una taza diaria de café o té, respectivamente. En el modelo multivariable ajustado, el consumo de café demostró tener una relación inversa, aunque estadísticamente no significativa, con la ocurrencia de los accidentes cerebrovasculares en los individuos que consumían entre 4 y 5 tazas diarias (ORa=0,99; IC=95 %; 0,35-2,79) y en aquellos que ingerían 6 o más tazas diarias (Ora=0,71; IC=95 %; 0,29-1,76), con un p-tendencia=0,77, en comparación con los no consumidores de café. De manera análoga, un mayor consumo de té se asoció con una menor probabilidad de accidente cerebrovascular, aunque esta asociación no alcanzó significación estadística, tanto para consumidores de 4 a 5 tazas diarias (ORa=0,90; IC=95 %; 0,51-1,60) como para consumidores de 6 o más tazas diarias (ORa=0,81; IC=95 %; 0,51-1,28), con un p-tendencia=0,03. La dirección de las asociaciones se mantuvo consistente independientemente de la estratificación por subtipo de accidente cerebrovascular, grupo etario y sexo, para el consumo de té, pero no para el consumo de café.

Conclusiones: Se observó una relación inversa, aunque estadísticamente no significativa, entre el consumo de café y té y la ocurrencia de un accidente cerebrovascular, con niveles de consumo usualmente bajos en esta muestra de población indígena africana. Sin embargo, se requieren estudios prospectivos adicionales que permitan aclarar la naturaleza de estas asociaciones.

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