Café, estado de alerta y redimiento intelectual.

La cafeína es un estimulante suave del sistema nervioso central, entre sus efectos se pueden contar los relativos a cambios en el estado de ánimo o de alerta y ansiedad, así como en el rendimiento intelectual y en el sueño.
Nivel de Alerta. Un gran número de estudios han puesto de manifiesto que la cafeína aumenta los niveles de alerta o vigilia, tanto para dosis elevadas como para las más bajas.
Recientemente se han estudiado los diferentes métodos que puedan contrarrestar la fatiga y ayudar a una mejor adaptación al trabajo por turnos. Entre estos métodos se pueden mencionar la siesta, la exposición a luz intensa, la intervención farmacológica, o el suministro de cafeína y otros psico-estimulantes. Los autores de este artículo apoyan la hipótesis de que la cafeína puede ayudar a una persona a desarrollar sus actividades de forma más eficiente en estados de alerta bajos.
Ansiedad. Los ensayos clínicos, tanto sobre pacientes sanos como con aquellos con un cuadro psiquiátrico de ansiedad, no han encontrado pruebas de que una dosis normal de cafeína tenga efecto alguno sobre los niveles de ansiedad. Además, no se ha demostrado que la cafeína acentúe la virulencia de episodios de ansiedad desencadenados por otros factores. Por tanto, no hay motivos para modificar las conclusiones alcanzadas por la revisión científica de 1992 en lo referido a los efectos de la cafeína sobre la ansiedad.
Rendimiento Intelectual. La cafeína incrementa la capacidad de procesamiento de nuevos estímulos por parte del cerebro, mejorando la detección de objetivos y la preparación de respuestas, a la vez que permite aumentar el volumen total de información procesada. Durante los últimos años se han desarrollado estudios para comprobar qué tipo de relación se establece entre el consumo de café y el desarrollo de la función cognitiva. Los autores descubrieron que las propiedades psico-estimulantes de la cafeína parecen reducir el deterioro cognitivo en mujeres sin demencia, especialmente en las de edad más avanzada. Y lo que es más interesante, no encontraron relación alguna entre el consumo de cafeína y el deterioro cognitivo en hombres.
Sueño. No existen evidencias concluyentes de que haya una vinculación directa entre consumo de cafeína y sueño. Una revisión hecha en 2002 de las investigaciones desarrolladas hasta el momento, concluyó:
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Primero. el consumo de elevadas cantidades de cafeína (por ejemplo, 3mg por kilo de masa corporal en una sola consumición) ingeridas a última hora de la tarde, contribuirá a impedir que el individuo se duerma y reducirá las horas de sueño. En el caso de cantidades más pequeñas, existe mayor heterogeneidad de resultados. Se puede afirmar que los consumidores habituales son más resistentes a los efectos que la cafeína puede tener sobre el sueño.
En segundo lugar, no se puede determinar el impacto que los cambios en el sueño, debidos a la cafeína, pueden tener sobre el comportamiento al día siguiente o el estado de salud a largo plazo.
Finalmente, unos niveles de consumo elevado de cafeína no parecen tener una influencia demasiado importante con los parámetros del sueño.
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