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Efectos metabólicos del café.

Dra. Pilar Riobó. Médico especialista en Endocrinología y Nutrición.

La mayoría de los estudios epidemiológicos y los metanálisis realizados sugieren que el consumo a largo plazo de café con cafeína y de café descafeinado puede reducir el riesgo de diabetes -por cada taza de café diaria, el riesgo de diabetes disminuye un 7%-. En la cohorte EPIC (European Prospective into Cancer), seguida durante 11 años, se encontró un menor riesgo de diabetes entre los consumidores de café, tanto con cafeína como descafeinado y principalmente asociado con el consumo de café en la comida del mediodía.

Los mecanismos de acción del café implicados en la prevención de la diabetes no están del todo claros. Parece que pueden estar mediados por la adiponectina, una hormona producida por el tejido adiposo que es un marcador de la sensibilidad a la insulina. En un estudio en el que participaron más de 2.000 enfermeras se observó que las que bebían más de 4 tazas de café al día tenían concentraciones más altas de esta hormona.

Se sabe que existe una relación inversa entre los niveles de sex hormone–binding globulin (SHBG) y el riesgo de diabetes tipo 2 y en el estudio Women Health Study, en mujeres postmenopáusicas, tras 10 años de seguimiento se encontró que la ingesta de café se relacionaba con los niveles plasmáticos de SHB. Por lo tanto, es posible que esta proteína sea la responsable, al menos en parte, del efecto protector del consumo habitual de café frente al riesgo de diabetes tipo 2.

En otro estudio muy reciente, el Insulin Resistance Atherosclerosis Study (IRAS), realizado en 954 personas de EEUU, se evaluó la sensibilidad a la insulina tras la ingesta de café mediante un test de tolerancia i.v. y un test de tolerancia oral y se observó que el café se correlacionaba positivamente con la sensibilidad a la insulina y el café descafeinado con las mediciones de función de la célula beta.

También es posible que estos efectos del café se deban a otras sustancias diferentes a la cafeína, como el ácido clorogénico -en ratas obesas, resistentes a la insulina, el clorogénico aumenta la tolerancia a la glucosa- o el magnesio, que es co-factor de muchas enzimas implicadas en el metabolismo de la glucosa. El estudio de una gran cohorte ha demostrado una relación inversa entre la ingesta de magnesio y el riesgo de desarrollar diabetes.

Por otro lado, se sabe que la obesidad es el principal factor de riesgo que subyace en la diabetes tipo 2 y se ha sugerido que también puede ser un factor protector la capacidad del café para prevenir la ganancia de peso. El efecto beneficioso del café sobre el peso corporal se sustenta en un estudio epidemiológico prospectivo en el que se observó que el aumento del consumo de café se asociaba inversamente con la ganancia de peso durante un periodo de 12 años. Además, el consumo de cafeína a largo plazo disminuye el peso corporal en roedores. El mecanismo por el que el café induciría la pérdida de peso, a dosis altas (600 mg de cafeína/día), es porque produce un aumento del gasto energético de alrededor de 100 Kcal, efecto que se mantiene durante varias horas tras la ingesta posiblemente debido al aumento del trabajo cardiovascular y a la producción del lactato hepático. El aumento en el consumo de energía se relaciona con la dosis de cafeína consumida, por lo que parece que éste es el componente del café responsable de su efecto termogénico.

Asimismo, el café tiene un efecto sobre la oxidación lipídica relacionado con el antagonismo de los receptores de adenosina de la cafeína, lo que puede aumentar la lipólisis. Además, el café podría tener efectos beneficiosos sobre la inflamación subclínica.

En resumen, parece que el café es capaz de aumentar la termogénesis, la oxidación grasa y la lipólisis y, por tanto, también es posible que ayude a prevenir la diabetes tipo 2. Sin embargo, los mecanismos específicos por los cuales induce estos efectos no se conocen aún claramente.

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Referencias.
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Loopstra-Masters RC, Liese AD, Haffner SM, Wagenknecht LE, Hanley AJ. Associations between the intake of caffeinated and decaffeinated coffee and measures of insulin sensitivity and beta cell function. Diabetologia (2011) 54:320–328

Lopez-Garcia E, van Dam RM, Rajpathak S, Willett WC, Manson JE, Hu FB. Changes in caffeine intake and long-term weight change in men and women. Am J Clin Nutr 2006;83:674–80.

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