Café y Memoria.

Dr. Rafael Franco. Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular. IDIBAPS (Institut d’Investigacions Biomèdques August Pi i Sunyer). Universidad de Barcelona.
Una de las muchas razones por las que los seres humanos consumen café es porque aumenta el estado de alerta. Algo similar ocurre con el té. Es de interés preguntarse si el café (o el té) aumentan la memoria, pero para contestar a la pregunta se ha de precisar a qué nos referimos por memoria. Tenemos varias memorias y aún no podemos entender de manera exacta como funcionan. Por ello resulta bastante complicado saber qué eventos, alimentos o sucesos les afectan. Nuestra memoria más “animal” se puede estudiar en animales de laboratorio mediante tests de comportamiento. Por ejemplo, se puede cronometrar el tiempo que tarda una rata en encontrar una plataforma sumergida en una piscina. Es el famoso test del laberinto de Morris (Morris water maze test) que no se ve afectado por el consumo de cafeína, el principal componente del café.
¿Puede haber otras memorias más “humanas” a las que sí afecte el consumo de cafeína?. Para responder a esta pregunta habrá que esperar unos meses hasta que aparezcan publicados unos experimentos realizados por los investigadores españoles Ana Adán y Josep María Serra Grabulosa. En ellos se analiza en voluntarios sanos, no sólo la atención, sino también la memoria verbal, es decir, una memoria “humana”. En este ensayo de doble ciego y randomizado los voluntarios tomaban cafeína y/o glucosa y los resultados, de ser validados, pueden ser muy relevantes. De momento, hasta que llegue la validación hay que asumir que el café no aumenta la memoria “animal” de animales normales, es decir, sin patología.
Lo que sí hace el café y/o la cafeína es mejorar el estado cognitivo en problemas neuropatológicos. Hay evidencias de que el consumo de café mejora el deterioro cognitivo producido por la edad y el estrés. En modelos animales de patologías que afectan a la memoria la cafeína es beneficiosa. En efecto, son múltiples y diversos los experimentos que demuestran que el consumo de cafeína mejora las pruebas cognitivas de roedores con problemas de memoria debidos, por ejemplo, a estrés, edad o Parkinson (ver Cunha, 2008). El mecanismo de acción de la cafeína es por bloqueo de los receptores de adenosina, por lo que se supone que otros bloqueantes (antagonistas es la palabra técnica) de estos receptores pueden llegar a ser medicamentos que mejoren el estatus mental de pacientes que, por ejemplo, han sufrido un ictus o infarto cerebral.
La enfermedad que hoy en día se caracteriza por una pérdida notable de memoria es el Alzheimer. Las causas de la enfermedad no se conocen, pero en la mayoría de casos se considera una enfermedad crónica y progresiva. Hay dos estudios que claramente señalan que el consumo de café reduce el riesgo de padecer Alzheimer (Maia & De Mendonça, 2002; Eskelinen et al., 2009). En el estudio más reciente han sido 1.409 las personas seguidas durante 21 años. Es decir que, al ser un estudio realizado con un alto número de pacientes y a lo largo de muchos años, la conclusión es muy sólida. El menor riesgo (62-64% de reducción de incidencia de Alzheimer) ocurrió para personas que consumían habitualmente entre 3 y 5 tazas al día. Por tanto, un consumo habitual y moderado de café reduce mucho el riesgo de padecer la enfermedad.
Las causas por las que tomar café disminuye la probabilidad de padecer Alzheimer no se conocen, pero es como si el hecho de tener nuestras neuronas en alerta durante muchos años haga que sean menos susceptibles a morir. Parece que el consumo prolongado de café hace que las neuronas (al menos las involucradas en la pérdida de memoria) sean más longevas.
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Referencias
Cunha R (2008) Cafeína, receptores de adenosina, memoria y enfermedad de Alzheimer. Med Clin (Barcelona) 131:790-5.
Eskelinen MH, Ngandu T, Tuomilehto J, Soininen H, Kivipelto M. (2009) Midlife coffee and tea drinking and the risk of late-life dementia: A population-based CAIDE study. J Alzheimer Dis. 16:85-91.
Maia L, de Mendonça A. (2002) Does caffeine intake protect from Alzheimer’s disease? Eur J Neurol. 9:377-82.

