Café y diabetes mellitus

Dra. Pilar Riobó. Jefe Asociado del Servicio de Endocrinología y Nutrición. Hospital Fundación Jiménez Díaz. Madrid.
Actualmente, más de la mitad de la población occidental consume café diariamente, un producto que no aporta calorías y que contiene un gran número de sustancias bioquímicamente activas. Por otro lado, la prevalencia de diabetes sigue aumentando progresivamente en nuestras sociedades y ya casi afecta al 12% de la población. Por lo tanto, sería muy interesante conocer si el café, o alguno de sus constituyentes, podría ser utilizado para la prevención de la diabetes tipo 2.
En un estudio realizado en los Países Bajos(1) en más de 17.000 sujetos, se demostró que las personas que bebían 7 tazas de café al día presentaban un riesgo de diabetes un 50% menor que las que bebían 2 tazas o menos. Salazar-Martínez et al(2), evaluaron el consumo de café y cafeína en una cohorte de más de 40.000 varones y en casi 85.000 enfermeras. Tras 16 años de seguimiento, se concluyó que el consumo de café o de cafeína protegía de la diabetes.
En un estudio realizado en Finlandia(3) con 16.600 participantes, seguidos durante 12 años, se puso de manifiesto nuevamente que el riesgo de diabetes disminuía con el consumo de café. Otros estudios(4) confirmaron la relación inversa entre café e hiperglucemia en ayunas, y con el riesgo de contraer diabetes o intolerancia a la glucosa. El efecto protector se confirmó también en las poblaciones mediterráneas. Un estudio español corroboró que las personas que bebían café una vez al día tenían un riesgo más bajo de desarrollar diabetes y de intolerancia a la glucosa, evaluado con una curva de glucosa.
Todos sabemos que la demostración de una asociación no permite establecer una relación causa-efecto, y podría haber algo más en los bebedores de café que les proteja de la diabetes ya que, en los estudios en los que se encontró el efecto protector, éste era dosis dependiente. De la misma manera se encontró un efecto protector del café descafeinado, aunque menos intenso, en los estudios que lo evaluaron. Esta es la razón de que se haya concluido que el efecto protector podría deberse a otros constituyentes del café distintos de la cafeína. Es de destacar que en ningún estudio se ha demostrado un efecto negativo del café sobre el riesgo de diabetes.
Sin embargo, los resultados de los estudios epidemiológicos no coinciden con los estudios realizados tras la ingesta de café de forma aguda en humanos, que muestran que la tolerancia a la glucosa se reduce tras la ingesta de café con cafeína o descafeinado.
Hay varias sustancias del café activas sobre el metabolismo de la glucosa: cafeína, magnesio, y los ácidos cafeico y clorogénico. El acido clorogénico es un compuesto antioxidante y podría reducir la liberación de glucosa por el hígado. El magnesio es cofactor de enzimas implicadas en el metabolismo de la glucosa, y mejora la sensibilidad a la insulina. El ácido cafeico es un compuesto fenólico, cuya administración a ratas diabéticas provoca una disminución de la glucemia. La cafeína, por su parte, es antagonista de los receptores de adenosina e inhibe la fosfodiesterasa. Posee múltiples efectos, algunos directos, mientras que otros podrían estar mediados por las catecolaminas. La ingesta de cafeína disminuye la sensibilidad a la insulina, y eleva la glucemia e insulinemia posprandial. Además, la cafeína favorece la liberación de catecolaminas, e incrementa la tasa metabólica y la termogénesis en el tejido adiposo pardo, la oxidación grasa, la movilización de glucógeno muscular.
En conclusión, los grandes estudios epidemiológicos(5) parecen indicar un efecto protector sobre el riesgo de diabetes mellitus, pero los estudios de intervención, (todos a corto plazo), suelen demostrar un efecto deletéreo del café sobre el metabolismo glucídico. Posiblemente, la relación entre el consumo de café y la diabetes esté condicionada, no sólo por la presencia de sustancias bioactivas en el café, sino también por la forma de prepararlo (hervido o espresso), y por otros hábitos dietéticos.
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Bibliografía
1- Van Dam RM, Pasman WJ, Verhoef P. Effects of coffee consumption on fasting blood glucose and insulin concentrations: randomized controlled trials in healthy volunteers. DiabetesCare. 2004;27:2990-2.
2- Salazar-Martínez E, Willett WC, Ascherio A, Manson JE, Leitzmann MF, Stampfer MJ, et al. Coffee consumption and risk for type 2 diabetes mellitus. Ann Intern Med. 2004;140:1-8.
3- Saremi A, Tulloch-Reid M, Knowler WC. Coffee consumption and the incidence of type 2 diabetes. Diabetes Care. 2003;26:2211-2.
3- Tuomilehto J, Hu G, Bidel S, Lindstrom J, Jousilahti P. Coffee consumption and risk of type 2 diabetes mellitus among middle-aged Finnish men and women. JAMA. 2004;291:1213-9.
4- Arnlov J, Vessby B, Riserus U. Coffee consumption and insulin sensitivity. JAMA. 2004;291:1199-201.
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5- Agardh EE, Carlsson S, Ahlbom A, Efendic S, Grill V, Hammar N, et al. Coffee consumption, type 2 diabetes and impaired glucose tolerance in Swedish men and women. J Intern Med. 2004;255:645-52.

