El papel de la nutrición y del café frente a la enfermedad de Parkinson
V E Bianchi et al, El papel de la nutrición frente a la enfermedad de Parkinson: revisión sistemática, Nutritional Neuroscience, 2022, publicación online
Revisión sistemática – Enfermedad de Parkinson
RESUMEN:
Antecedentes: La enfermedad del Parkinson (EP) es el segundo trastorno neurodegenerativo más habitual en pacientes de edad avanzada. La patogénesis de la EP se relaciona con la degeneración neuronal dopaminérgica en la sustancia negra de los ganglios basales, lo que produce los habituales síntomas de disfunción motora en los pacientes que la sufren. El estrés oxidativo, la disfunción mitocondrial y la inflamación neuronal son posibles mecanismos de activación de la EP de acuerdo con las investigaciones realizadas en laboratorio. La nutrición es un factor altamente versátil de entre los factores ambientales que pueden influir sobre la evolución de la EP, por lo que se estudia con profusión.
Método: Se realizó una búsqueda sistemática de estudios publicados desde 2000 y hasta ahora en las bases de datos Medline, Embase y Web of Science. Únicamente se seleccionar ensayos clínicos aleatorizados (RCT) y estudios observacionales de casos y controles.
Resultados: Se identificaron 52 estudios que cumplían los criterios de selección. La mayoría de los estudios analizaban los efectos de la malnutrición o de la dieta mediterránea sobre la incidencia y progresión de la EP. En otros estudios se analizaba el papel de la microbiota, los polifenoles, las vitaminas, el consumo de lácteos, café o alcohol sobre la EP.
Conclusiones: Sigue creyéndose que puede existir una relación entre la nutrición y la EP, posiblemente condicionada por factores genéticos y ambientales. Sin embargo, las evidencias acumuladas apuntan a que combatir la malnutrición, mejorar la microbiota intestinal y seguir una dieta mediterránea retrasan la aparición de la EP y retardan su progresión clínica. Factores como la ingesta de polifenoles (presentes en el café), el consumo de café o la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados pueden ejercer un efecto protector frente a la EP. Por el contrario, los lácteos parecen aumentar el riesgo de sufrir EP. Es fundamental que los neurólogos actúen desde el punto de vista nutricional para mejorar el cuadro clínico de los pacientes de EP en cuanto a la aparición y evolución de la enfermedad.

