Café y cefalea.

Rafael Franco. Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular. IDIBAPS (Institut d’Investigacions Biomèdques August Pi i Sunyer). Universidad de Barcelona.
La naturaleza es sabia y la asociación entre café y la migraña es una prueba de ello. La relación entre alimentos y el nivel de glucemia es algo básico y el ser humano incluso es consciente de que hay que ingerir alimentos para poder realizar las tareas que sustentan la vida. Es menos probable que se establezca una asociación entre dejar de ingerir una bebida no esencial, como el café, y una disfunción orgánica. Aun así los consumidores de café se han dado cuenta de que podría existir un dolor de cabeza asociado a la falta de ingesta de café.
El cansancio o la apatía al levantarse para ir al trabajo, especialmente los lunes, es molesto y el método más habitual en la actualidad para combatir este cansancio es la ingesta matutina de alimento y también de café. El café es un estimulante que no produce adicción, pero si se deja de consumir tiene dos efectos secundarios, el sueño y la migraña. El sueño se produce porque en ausencia de cafeína, un neuromodulador endógeno, la adenosina, ve potenciado su efecto sedante. La jaqueca no se sabe por qué se produce pero se previene por ingesta de cafeína. A raíz de este dato se supone que la cafeína del café produce una vasoconstricción de vasos sanguíneos cerebrales y que su ausencia provoca un dolor de cabeza secundario a la vasodilatación de dichos vasos. Sería un mecanismo, el de la dilatación, que también se produce cuando se administran los vasodilatadores, como los nitritos, en casos de síndrome coronario agudo. La diferencia entre café/cafeína y los fármacos generadores de óxido nítrico es que la cafeína produce vasoconstricción en el cerebro pero no en los vasos periféricos.
Como sucede con la práctica totalidad de lo que ingerimos, el consumo de grandes cantidades de café no es recomendable. Cuando se consume mucho café puede ocurrir que el dejar de tomar una dosis produzca cansancio y dolor de cabeza. En consumidores moderados este efecto rebote no suele producirse excepto en circunstancias puntuales. Una de ellas puede ser durante el fin de semana cuando se retrasa el consumo del primer café y tampoco existe el estrés asociado a una jornada laboral intensa. En un sábado o domingo en que se duerme más de lo habitual y en el que no existe el estrés habitual de otros días de la semana la dosis habitual del primer café puede no ser suficiente. Es probable que durante el fin de semana nuestro organismo necesite una mayor cantidad de cafeína para llegar al mismo nivel de “alerta” que tenemos el resto de días de la semana. Si este aporte extra no se produce el organismo se “queja” mediante una jaqueca. Aunque es imposible hacer una recomendación basada en criterios científicos absolutos se puede hacer una prueba que consistiría en tomar un poco más de café si somos de los que al llegar el fin de semana tenemos dolor de cabeza. Si el “truco” funciona, no hay miedo a posibles efectos secundarios; como se supone (y se recomienda) que somos consumidores moderados, un exceso puntual no supone en absoluto ningún perjuicio para la salud.
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Referencias
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N Farahmand, D. Drennan (2008) Headaches and caffeine: The cause-and-efects relationship. J Pain Paliative Care Pharmacother 22:312-313.
Shapiro RE. Caffeine and headaches. Curr Pain Headache Rep. 2008 Aug;12(4):311-5.

