La termógenesis y el café (I)
Se ha demostrado que el efecto térmico de la ingesta de comida, denominado termogénesis, aumenta tras la ingesta de cafeína y de café instantáneo con cafeína. Por ello, podría concluirse que la cafeína es el ingrediente del café responsable de su efecto termogénico, pero no sería preciso ya que lo cierto es que no se ha realizado ningún estudio sobre la influencia del café descafeinado en el efecto térmico de la comida.
En los estudios realizados por Astrup et al., (1990) se encontró un aumento de la termogénesis en bebedores habituales de café. Estos autores midieron el gasto energético, la presión arterial, el ritmo cardíaco, y las concentraciones de sustrato y hormonales en plasma tras la ingesta de cafeína. Con técnicas de regresión, concluyeron que una parte importante del efecto termogénico de la cafeína puede ser debido al aumento del trabajo cardiovascular y a los procesos termogénicos asociados a la producción del lactato. El aumento del trabajo cardiovascular está probablemente debido a que la cafeína aumenta las resistencias periféricas, que a su vez aumentan la presión arterial. El aumento de lactato podría implicar el ciclo de Cori para reciclarlo a glucosa en hígado. Según esta hipótesis, la termogénesis aumentaría por la energía adicional necesaria para estos procesos y otros como la re-esterificación hepática para producir el triacilglicerol (TG). La re-esterificación parece que se induce por el aumento de los ácidos grasos libres en el plasma debido al efecto lipolítico de la cafeína.
La habituación al consumo de cafeína parece conducir a un menor efecto termogénico, quizás por una menor respuesta de los receptores adrenérgicos, que también parece estar atenuada en individuos obesos con respecto a individuos normopeso. En efecto, el incremento del gasto metabólico parece ser menor en individuos obesos: 5 ± 2% frente a 7,6 ± 1,3% en individuos delgados. En personas delgadas es también mayor el efecto termogénico en subsiguientes ingestas, es decir, que la energía gastada en digerir y absorber dichas comidas se mantiene elevada.
El aumento de la energía diaria gastada cuando se toma café puede proceder de grasa acumulada en el tejido adiposo. En este sentido, un incremento de la oxidación o utilización lipídica también jugaría un papel en el aumento de la termogénesis, habiéndose demostrado una mayor oxidación grasa en humanos tras el consumo de cafeína y café con cafeína.


