Cafeína y enfermedad de Parkinson: beneficios terapéuticos frente a patologías emergentes
X Ren & J F Chen, Cafeína y enfermedad de Parkinson: beneficios y patologías emergentes, Frontiers in Neuroscience, 2020, publicación online.
Revisión científica – Enfermedad de Parkinson
RESUMEN:
Antecedentes: La enfermedad de Parkinson (EP) es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común y se caracteriza por la degeneración dopaminérgica, la disfunción motora y otros síntomas no motores.
Resultados: Los estudios epidemiológicos y experimentales sobre factores de riesgo han establecido con rotundidad que la ingesta de cafeína – la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo – puede ejercer un efecto neuroprotector, además de producir efectos beneficiosos de tipo motor y no motor (cognitivos) en los casos de EP. Estos beneficios de la cafeína se observan tanto en estudios epidemiológicos como en los realizados con animales. En al menos seis grandes estudios epidemiológicos se establece con claridad la relación entre un aumento en el consumo de cafeína y un menor riesgo de desarrollar la EP. Además, los estudios en animales han demostrado, usando modelos de EP con toxinas mitocondriales (MPTP, 6-OHDA, y rotenona) y de expresión de α-sinucleína, que la cafeína tiene capacidad neuroprotectora frente a la degeneración dopaminérgica. Aunque la cafeína tiene un perfil farmacológico complejo, los estudios con ratones con genes bloqueados han revelado claramente que la cafeína actúa a través del receptor de adenosina A2A (A2AR) y confiere su efecto neuroprotector a través de la modulación de la inflamación neuronal, así como de la excitotoxicidad y de la función mitocondrial. Resulta interesante que estudios recientes hayan destacado nuevos mecanismos a través de los cuales la cafeína modula la degradación de la α-sinucleína a través de una mejora de la autofagia, además de influir sobre la modulación de la microbiota intestinal y el eje cerebro-intestinal en modelos de la EP. Desde los primeros ensayos clínicos realizados en 2003, la FDA de EE UU ha aprobado el uso clínico de istradefilina, un antagonista A2AR para el tratamiento de la EP en septiembre de 2019.
Conclusiones: Para poder aprovechar el potencial terapéutico de la cafeína frente a la EP, debe estudiarse el perfil genético de la cafeína y de los genes de riesgo en la población humana. Con ello podrían identificarse marcadores farmacogenéticos que predijeran las respuestas individuales a la cafeína en ensayos clínicos, lo que abriría la puerta a la medicina personalizada en el campo de la EP.

