Boletín Informativo

Café, ciencia y salud. Boletin informativo Nº9

Café y fertilidad.
Dra. Pilar Riobó. Médico especialista en Endocrinología y Nutrición. Hospital Fundación Jiménez Díaz. Madrid.

Es bien conocido que el consumo moderado de café tiene efectos beneficiosos sobre la salud, ya que, además de favorecer las funciones intelectuales, puede desempeñar un papel en la prevención de algunas enfermedades como la diabetes.

Con respecto a la relación entre café y fertilidad, cabe señalar que no existen suficientes estudios sobre el tema que puedan conducirnos a hablar de una asociación entre consumo de café y riesgo de infertilidad. Así, aunque algunos estudios de la década de los 90 asociaban el consumo de cafeína con la disminución de la fecundidad en la población general y con la prolongación del tiempo hasta conseguir el embarazo (la cafeína podría afectar a la reproducción de la mujer alterando la ovulación y la función del cuerpo lúteo, o produciendo un disbalance de los niveles hormonales), la mayoría de ellos fueron realizados de forma retrospectiva, es decir, mediante el recuerdo del consumo de cafeína, y por lo tanto son susceptibles a sesgos en la recogida de la información.

Por otro lado, en un estudio danés realizado a 10.886 embarazadas sí se encontró una asociación entre consumo de café e infertilidad, pero sólo con ingestas muy elevadas (8 tazas diarias) y en mujeres fumadoras (Olsen, 1991). Situación que nos lleva a plantear la posibilidad de que un consumo elevado de cafeína refleje un estilo de vida que incluye ciertos factores de confusión como el tabaco, que por sí sólo disminuye la fertilidad.

En otro estudio realizado en 5 países europeos con más de 3.000 mujeres se encontró un mayor riesgo de infertilidad en aquellas que consumían grandes dosis de cafeína, es decir, más de 500 mg al día, una cantidad superior a la que se considera saludable (Bolumar et al., 1997).

Así, podemos concluir que la asociación entre consumo de cafeína y problemas reproductivos suele resultar de estudios de baja calidad metodológica, bien porque sean retrospectivos o porque no diferencien los efectos que se asocian al tabaquismo o a una ingesta de cafeína muy por encima de la considerada como razonable, por ejemplo.

Es más, hay otros estudios en los que no se ha encontrado ninguna relación entre consumo de cafeína y fecundidad (Joesoef et al., 1990; Hakim et al., 1998). En ese sentido, es importante tener en cuenta un estudio reciente de Chavarro et al, en el que los autores siguieron durante 8 años a 18.555 mujeres casadas sin antecedentes de infertilidad y que trataban de quedarse embarazadas. En el transcurso del seguimiento, para el que se evaluó la dieta en 2 ocasiones, se produjeron 438 casos de infertilidad por alteraciones de la ovulación pero la ingesta de café no se relacionó en ningún caso con el riesgo de infertilidad.

En conclusión puede decirse que no hay evidencia científica convincente en la actualidad que demuestre que el consumo moderado de café retrase la concepción, y por lo tanto, no es necesario restringir su consumo, siempre en dosis razonables, en mujeres que desean concebir.

Café y Memoria.
Dr. Rafael Franco. Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular. IDIBAPS (Institut d’Investigacions Biomèdques August Pi i Sunyer). Universidad de Barcelona.

Una de las muchas razones por las que los seres humanos consumen café es porque aumenta el estado de alerta. Algo similar ocurre con el té. Es de interés preguntarse si el café (o el té) aumentan la memoria, pero para contestar a la pregunta se ha de precisar a qué nos referimos por memoria. Tenemos varias memorias y aún no podemos entender de manera exacta como funcionan. Por ello resulta bastante complicado saber qué eventos, alimentos o sucesos les afectan. Nuestra memoria más “animal” se puede estudiar en animales de laboratorio mediante tests de comportamiento. Por ejemplo, se puede cronometrar el tiempo que tarda una rata en encontrar una plataforma sumergida en una piscina. Es el famoso test del laberinto de Morris (Morris water maze test) que no se ve afectado por el consumo de cafeína, el principal componente del café.

¿Puede haber otras memorias más “humanas” a las que sí afecte el consumo de cafeína?. Para responder a esta pregunta habrá que esperar unos meses hasta que aparezcan publicados unos experimentos realizados por los investigadores españoles Ana Adán y Josep María Serra Grabulosa. En ellos se analiza en voluntarios sanos, no sólo la atención, sino también la memoria verbal, es decir, una memoria “humana”. En este ensayo de doble ciego y randomizado los voluntarios tomaban cafeína y/o glucosa y los resultados, de ser validados, pueden ser muy relevantes. De momento, hasta que llegue la validación hay que asumir que el café no aumenta la memoria “animal” de animales normales, es decir, sin patología.

Lo que sí hace el café y/o la cafeína es mejorar el estado cognitivo en problemas neuropatológicos. Hay evidencias de que el consumo de café mejora el deterioro cognitivo producido por la edad y el estrés. En modelos animales de patologías que afectan a la memoria la cafeína es beneficiosa. En efecto, son múltiples y diversos los experimentos que demuestran que el consumo de cafeína mejora las pruebas cognitivas de roedores con problemas de memoria debidos, por ejemplo, a estrés, edad o Parkinson (ver Cunha, 2008). El mecanismo de acción de la cafeína es por bloqueo de los receptores de adenosina, por lo que se supone que otros bloqueantes (antagonistas es la palabra técnica) de estos receptores pueden llegar a ser medicamentos que mejoren el estatus mental de pacientes que, por ejemplo, han sufrido un ictus o infarto cerebral. La enfermedad que hoy en día se caracteriza por una pérdida notable de memoria es el Alzheimer. Las causas de la enfermedad no se conocen, pero en la mayoría de casos se considera una enfermedad crónica y progresiva. Hay dos estudios que claramente señalan que el consumo de café reduce el riesgo de padecer Alzheimer (Maia & De Mendonça, 2002; Eskelinen et al., 2009). En el estudio más reciente han sido 1.409 las personas seguidas durante 21 años. Es decir que, al ser un estudio realizado con un alto número de pacientes y a lo largo de muchos años, la conclusión es muy sólida. El menor riesgo (62-64% de reducción de incidencia de Alzheimer) ocurrió para personas que consumían habitualmente entre 3 y 5 tazas al día. Por tanto, un consumo habitual y moderado de café reduce mucho el riesgo de padecer la enfermedad.

Las causas por las que tomar café disminuye la probabilidad de padecer Alzheimer no se conocen, pero es como si el hecho de tener nuestras neuronas en alerta durante muchos años haga que sean menos susceptibles a morir. Parece que el consumo prolongado de café hace que las neuronas (al menos las involucradas en la pérdida de memoria) sean más longevas.

El café descafeinado, una excelente alternativa.
Mariano de la Figuera von Wichmann. Médico de Familia en el Centro de Asistencia Primaria La Mina de San Adrián del Besós (Barcelona).

Algunas personas habituadas al consumo diario de café deciden, por propia voluntad o por recomendación médica, eliminarlo radicalmente de su dieta. En otros casos, conscientes simplemente de los efectos de la cafeína en su organismo, sustituyen alguno o incluso todos los cafés diarios por café descafeinado. Ambas decisiones pueden ser correctas; pero la segunda es, quizás, la más razonable.

¿Por qué?. Sencillamente, porque el café descafeinado, especialmente si es de buena calidad, mantiene todo el sabor y la mayoría de las propiedades beneficiosas del café, con la excepción de alguno de los efectos positivos que puedan producir la cafeína, por ejemplo, sobre el estado de alerta y la capacidad de atención.

Algunas voces críticas sostienen que en el proceso de descafeinado no se elimina totalmente la cafeína. Esto es cierto, si bien su contenido es marginal. Un café expresso (7 gr de café) puede llegar a contener más de 50 mg de cafeína. El café descafeinado contiene entre 2 y 9 mg de cafeína por cada 10 gr de café, por lo que, en efecto, no está totalmente descafeinado. Los métodos más modernos de descafeinado, basados en el contacto del grano de café con agua y filtros de carbón activado (el conocido como “método suizo”), no tienen apenas efectos sobre el sabor o el aroma del café. El buen café descafeinado, por tanto, sabe casi exactamente igual que el café con cafeína con una ventaja añadida: puede ser tomado a cualquier hora del día por aquellas personas que son más sensibles a la cafeín

Por otra parte, en el proceso de descafeinización un gran número de sustancias beneficiosas permanecen en el grano de café, como los antioxidantes y las vitaminas. Esto podría explicar que muchos estudios realizados para evaluar los beneficios del café hayan demostrado estos mismos efectos con el consumo de café descafeinado. Así, cuando se ha analizado la relación del consumo de café con la mortalidad, se ha observado una asociación entre el consumo de café descafeinado y una pequeña reducción de la mortalidad total y cardiovascular. Existen evidencias sobre el papel beneficioso del consumo de café sobre las enfermedades del aparato digestivo (como la litiasis biliar) que también son extensivas al café descafeinado. También es conocido el efecto protector del consumo de café descafeinado sobre la incidencia de diabetes. En cambio, es lógico pensar que en algunas situaciones o enfermedades en las que la cafeína es beneficiosa, el consumo de café descafeinado tiene un efecto neutro, habida cuenta del escaso-casi nulo- contenido de cafeína.

Por lo tanto, con las excepciones de sujetos hipersensibles al efecto de la cafeína (insomnio, ansiedad) o cuando ésta debe eliminarse totalmente (caso de algunas arritmias cardiacas), una excelente alternativa es el consumo moderado de café descafeinado. En la actualidad la oferta de café descafeinado de calidad es muy amplia y, por lo tanto, el sacrificio de eliminar totalmente el consumo de café, con las excepciones citadas, no está justificado.

¿Produce el café ardor de estómago?.
No. La mayoría de las personas beben café, normal o descafeinado, sin sufrir ardores. Algunas personas son especialmente sensibles a determina dos alimentos o bebidas que pueden producirles dichas molestias.

En la actualidad no hay evidencias científicas que relacionen el consumo de café con ninguna de las enfermedades que afectan al tracto gastrointestinal.

Beber café protege frente al tumor prostático avanzado.
El café tiene efectos en el metabolismo de la insulina y de la glucosa y también en las hormonas masculinas, por lo que puede ser beneficioso en el cáncer de próstata, según un estudio que se ha presentado en la Conferencia de Investigación de Prevención del Cáncer, celebrada en Houston.

Kathryn Wilson, de la Universidad de Harvard, ha visto que los hombres que beben más café tienen un 60 por ciento menos de riesgo de cáncer de próstata agresivo que si se compara con los que toman menos café.

La cafeína no es el punto clave de esta asociación, ya que el café contiene minerales y antioxidantes que son activos biológicamente.

Para llegar a esta conclusión, el grupo de Wilson ha revisado los datos del estudio de los profesionales sanitarios que incluye a más de 50.000 hombres desde 1986 hasta 2006, de los que 4.975 desarrollaron cáncer de próstata. También analizaron la relación cruzada entre el consumo de café y los niveles de hormonas circulantes en sangre. “Pocos factores ambientales se asocian con el riesgo de cáncer de próstata, sobre todo con el que aparece ya en fases avanzadas”.

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