Café y asma.
Dos grandes estudios transversales se han centrado en la relación entre consumo de café o té y la prevalencia de asma. Un estudio realizado a 72.284 italianos mostró que existe una relación inversa entre consumo de café y prevalencia del asma(1). El riesgo de padecer asma caía un 28% si se consumían tres o cuatro tazas más al día. El Segundo Estudio Nacional de Salud y Nutrición (NHANES II) estudió a 20.322 estadounidenses, con el resultado de una disminución significativa, del 29%, en el riesgo de padecer asma en consumidores habituales de café frente a no consumidores(2). También se comprobó una respuesta significativa de los síntomas asmáticos en función de la dosis.
La historia de ensayos clínicos y sus resultados sobre los efectos de la ingestión de cafeína sobre el asma ha sido revisada recientemente con efectos drásticos(3). Se han identificado nueve ensayos clínicos de los efectos de la cafeína sobre la función pulmonar, aunque se han excluido tres de ellos del análisis por diversos fallos en su diseño(4,5,6). Un ensayo aleatorio controlado realizado a siete adultos asmáticos no consiguió establecer efecto alguno de 6 mg de cafeína por kilo de masa corporal frente a un placebo en lo que se refiere a respuesta bronquial a la metacolina(7).
Por el contrario, un estudio trasversal doble ciego aleatorio a nueve adultos asmáticos utilizando cuatro dosis de cafeína de hasta 7,2 mg por kilo de masa corporal mostró respuesta del Volumen Espiratorio Forzado (VE1), del Flujo Espiratorio Forzado (FEF) y la conductancia específica de las vías aéreas, a la cantidad de cafeína(8). Estos resultados sugieren que la cafeína actúa como un broncodilatador. El efecto de la cafeína en el VE1 se confirmó en un segundo estudio a 8 adultos asmáticos con una dosis de 5 mg por kilo de masa corporal(9). Sin embargo, en el caso de 10 asmáticos leves, la dosis de 5 mg de cafeína por kilo de masa corporal tuvo poco o ningún efecto en broncoconstricciones histamínicas(10). Por el contrario, con la más alta de dos dosis de cafeína (de 3, 5 y 7 mg por kilo de masa corporal) se conseguía prevenir la broncoconstricción por ejercicio físico en 10 asmáticos(11). En un estudio posterior doble ciego transversal aleatorio y controlado por placebo se demostró que con 10 mg, pero no con 5, de cafeína por kilo de masa corporal reducía la broncoconstricción inducida por hiperventilación isocápnica voluntaria en 11 asmáticos(12).
Los efectos beneficiosos de la cafeína sobre el asma se conocen desde hace más de 100 años. En Escocia, se utiliza la cafeína para tratar el asma al menos desde 1859 (13). Marcel Proust, asmático, escribió en A la sombra de las muchachas en flor que usaba cafeína desde niño “según se me prescribía para ayudarme a respirar”. Como se ha descrito anteriormente, las últimas investigaciones confirman que la cafeína y, por tanto, las bebidas que contienen cafeína, pueden ayudar a controlar y aliviar el asma.
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Referncias.
1. Pagano, R et al. Chest, 94, 386-389, 1988.
2. Schwartz, J. and Weiss, S.T. Annals of Epidemiology, 2, 627-635, 1992.
3. Bara, A.I. and Barley, E.A. Caffeine for asthma (Cochrane Review). In: The Cochrane Library, Issue 2, 2003. Oxford: Update Software.
4. Becker, A.B. et al. New England Journal of Medicine, 310, 743-746, 1984.
5. Henderson, J.C. et al. Thorax, 48, 824-826, 1993.
6. Simmons, M. et al. Chest, 84, 332, 1983.
7. Crivelli, M. et al. Respiration, 50, 258-264, 1986.
8. Gong, H. et al. Chest, 89, 335-342, 1986.
9. Bukowskj, M. and Nakatsu, K. American Review of Respiratory Disease, 135, 173-175, 1987.
10. Colacone, A. et al. Thorax, 45, 630-632, 1990.
11. Kivity, S. et al. Chest, 97, 1083-1085, 1990.
12. Duffy, P. et al. Chest, 99, 1374-1377, 1991.
13. Salter, H. Edinburgh Medical Journal, 4, 1109-1115, 1859.
14. Barraco Quintana, J L et al, Neurological Research, Volume 29, 2007)

