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Café y conducción


El consumo de café tiene otros efectos beneficiosos que van más allá de lo comentado hasta ahora. Un buen ejemplo de ello es el efecto sobre la conducción de vehículos. Se considera que hasta el 20% de los accidentes de tráfico pueden ser debidos a trastornos del sueño. Conducir por la noche aumenta más de 5 veces la posibilidad de tener un accidente de tráfico. Sin embargo, muchas personas, por motivos profesionales o simplemente porque así lo deciden, conducen en horas en las que de manera natural disminuye la capacidad de atención. Esto da lugar a un serio conflicto entre las necesidades fisiológicas -y los biorritmos asociados a ellas- y las actividades sociales o laborales. Para contrarrestar esta situación, se adoptan medidas como las “cabezaditas” o la “siesta”, y la ingesta de bebidas estimulantes como el café.

Existen numerosos estudios sobre los beneficios del café en la conducción, algunos de ellos publicados en revistas médicas de gran prestigio. Así, un estudio del año 2006 realizado en condiciones reales de conducción nocturna en una autopista durante 200 km concluyó que una sola taza de café (en este experimento el contenido de cafeína era de 200 mg por taza de café), en comparación con la ingesta de un café descafeinado o una “siesta” de 30 minutos, produjo menor somnolencia, estado de fatiga y, lo que es más importante, un menor número de errores en la conducción. En efecto, el 75% de los individuos que habían tomado café no cruzaron la línea media de la carretera en comparación con el 66% de los que hicieron una siesta previa de 30 minutos o el 13% de los que tomaron un café descafeinado. Si bien los porcentajes son elocuentes, los análisis estadísticos demostraron diferencias significativas.

Tras el experimento descrito más arriba, los pacientes durmieron en un laboratorio especializado en el análisis del sueño, el cual no se alteró en función del grupo asignado. Un estudio posterior realizado por el mismo grupo de investigadores demostró que los efectos del café sobre la conducción eran independientes de la edad de los sujetos.

Estas observaciones tienen claras implicaciones prácticas: antes de conducir por la noche, dormir 30 minutos o tomar un café (sin duda, la medida más práctica es la segunda) evita errores que pueden tener graves consecuencias. Por otra parte, en las condiciones habituales de conducción diurna es recomendable realizar descansos cada 2 horas que pueden complementarse con una taza de café. Además, como los efectos de la cafeína sobre la somnolencia matinal tras una privación de horas de sueño son muy evidentes, también es recomendable el consumo de café en la conducción diurna. Por lo tanto, en general, la ingesta de café nos ayuda a estar más despiertos y atentos, pero también nos puede salvar la vida en la carretera.

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