Café e Ictus

Consumo de café e ictus

La Federación Mundial del Corazón indica que cada año 15 millones de personas sufren un ictus en todo el mundo. Cerca de 6 millones mueren y otros 5 millones sufren discapacidad permanente como consecuencia del ictus. El ictus es, después de la demencia, la segunda causa más importante de discapacidad. En conjunto, el ictus es la segunda causa de muerte más importante a partir de los 60 años, y la quinta en las personas de entre 15 y 59 años (70).

En muchos países desarrollados, la incidencia del ictus está descendiendo aunque el número de casos de ictus aumenta debido al envejecimiento de la población. En los países en desarrollo, la incidencia del ictus sí aumenta.

Las investigaciones realizadas demuestran que un consumo moderado de café puede reducir el riesgo de sufrir un ictus, así como limitar las secuelas negativas resultantes.

En un estudio prospectivo realizado sobre 26.556 hombres fumadores en Finlandia se estableció que el riesgo relativo de sufrir un ictus no hemorrágico se reducía en un 12% con el consumo de 4-5 tazas de café al día. El riesgo se reducía en hasta un 23% en los grandes consumidores de café (a partir de 6 tazas diarias) por comparación con aquellos que bebían menos de 2 tazas al día. Sin embargo, en este estudio, el café no mostró poder proteger frente a hemorragias intracerebrales o subaracnoideas (71).

En un estudio prospectivo en el que se siguió a 34.670 mujeres se llegó a conclusiones similares. Un consumo de café de 2 a 5 tazas diarias se relacionó significativamente con una reducción del 22-25% en el riesgo total de sufrir un ictus, un infarto cerebral o una hemorragia subaracnoidea, pero no se estableció relación con las hemorragias intracerebrales (72).

En un estudio prospectivo, el Estudio sobre la Salud de las Enfermeras, se analizó a 83.076 mujeres y se observó una reducción del 20% en el riesgo de sufrir un ictus con un consumo de 2 a 4 tazas de café diarias, al comparar con aquellas mujeres que solamente consumían 1 taza al mes. La relación mostró ser más sólida en el grupo de mujeres no fumadoras y exfumadoras, para las cuales la reducción de riesgo alcanzaba un 43% con un consumo de 4 tazas diarias. Sin embargo, otras bebidas con cafeína, como el té o los refrescos de cola, no mostraron tener relación con el riesgo de ictus (73).

En 2011 se realizó un meta-análisis de 11 estudios prospectivos con 10.003 casos de ictus y un total de 479.689 participantes, estableciéndose una relación inversa débil y no lineal entre un consumo moderado de café y el riesgo de sufrir un ictus (74).

Finalmente, en otros estudio se suministró a 10 pacientes que habían sufrido un ictus cortical una inyección con una solución de cafeinol (aproximadamente 8-9 mg/kg de cafeína, equivalente a 5-7 tazas de café, y 0,3-0,5g/kg de etanol, equivalente a dos dosis fuertes de alcohol), junto con fibronilisis con activador tisular del plasminógeno (t-PA) dentro de los 134 minutos posteriores a los primeros síntomas clínicos. La eficicacia del cóctel fue óptima al administrarse dentro de los primeros 95 minutos. De los 10 pacientes tratados con cafeinol, 6 de ellos conservaron su autonomía y actividad, mientras que esto solo ocurrió con el 26% de los 90 pacientes sometidos al tratamiento clásico (75). El mecanismo de actuación que explica este efecto podría estar en la inhibición de los receptores de adenosina por parte de la cafeína, así como en la inhibición por parte del etanol de los receptores GABA (principal inhibidor neurotransmisor). Estas conclusiones necesitan contar con estudios adicionales para su confirmación.

Actualizado a 04/04/2017.