Café y gestación

Ingesta de Cafeína y Fases Iniciales del Embarazo

Uno de los aspectos fundamentales del análisis de la exposición a la cafeína durante el embarazo por parte de las madres es la medición exacta del consumo de cafeína en cada fase del embarazo, así como el registro de los cambios en el patrón de consumo durante el mismo. El consumo de cafeína suele disminuir en las primeras semanas del embarazo, coincidiendo con los síntomas típicos de aversión (ascos) y náuseas (1).

Los síntomas habituales de cualquier embarazo sano incluyen aversión a ciertos sabores y olores, náuseas y vómitos, y suelen ser menos habituales en mujeres cuyo embarazo acaba en aborto. Esta relación se asocia a que es la mayor concentración de hormonas en embarazos que llegan a término la que produce esos síntomas.

Se ha demostrado que el consumo de cafeína disminuye cuando aumentan los síntomas habituales del embarazo en las primeras semanas del mismo (1). Por ejemplo, Lawson et al. (6) indican que las náuseas, vómitos y la pérdida de apetito aparecen en media entre las semanas 5 y 6 desde la última menstruación, a la vez que el consumo de cafeína procedente del café disminuye en un 59% (semanas 4-6).

Por tanto, se debe deducir que las mujeres con un embarazo sano tienen mayor propensión a reducir su consumo de cafeína en respuesta a los síntomas típicos del embarazo, al contrario de lo que ocurre en las mujeres que posteriormente sufrirán un aborto. Sin embargo, la reducción en el consumo de cafeína se debe a la viabilidad del embarazo en sí mismo, y no a que el consumo o su aumento causen problemas reproductivos.

En un estudio se describen los patrones de consumo de cafeína en mujeres, antes y después de saber que estaban embarazadas, en una cohorte de 8.347 mujeres americanas que acababan de dar a luz (7). Estas mujeres informaron sobre su consumo de bebidas (café con cafeína, té y refrescos) y chocolate, y en base a estos datos se estimó su ingesta de cafeína. Se establecieron las cantidades consumidas de cafeína antes del embarazo estratificándolas en función de las características de la madre. Se examinaron los patrones de cambio de consumo antes y después del embarazo en función de las características de la madre y del tipo de embarazo. Se estimaron los ratios de prevalencia ajustados para evaluar los factores que más influyeron en los cambios de consumo. Aproximadamente el 97% de las madres indicaron que consumían cafeína antes del embarazo (una media diaria de 129,9mg durante el año previo). Los refrescos fueron la fuente principal de cafeína para ellas. En porcentaje, las mujeres que informaron de un consumo diario superior a los 300mg/día de cafeína también fumaban o consumían alcohol. La mayoría de las madres redujeron el consumo de cafeína o lo eliminaron durante el embarazo. Una ingesta elevada de cafeína se relacionó con factores de riesgo negativos para el desenlace del embarazo. Los autores recomiendan realizar nuevos estudios para conocer mejor los niveles de exposición a la cafeína por parte de las madres, precisando los tiempos y los cambios en las cantidades de cafeína consumidas al conocer la madre su estado.

Utilizando los datos del Estudio CARE (Salud Reproductiva y Cafeína) realizado en Reino Unido, se estudió la relación entre consumo de cafeína y las náuseas y vómitos durante el embarazo, así como la limitación del crecimiento del feto. Este estudio presenta como punto fuerte la calidad de la evaluación de la exposición a la cafeína. Sin embargo, la baja tasa de respuestas (20%) implica que no se puede excluir un sesgo de selección (8).

 

Café y Diabetes Gestacional

La diabetes gestacional es una condición por la que, mujeres sin historial previo de diabetes, muestran niveles elevados de glucosa en sangre durante el embarazo (especialmente en el tercer trimestre).

Un estudio poblacional, realizado sobre una cohorte de 71.239 mujeres que participaron en la Cohorte Nacional de Nacimientos en Dinamarca, analizó la relación entre el consumo de café y té durante el primer trimestre de gestación, y el riesgo de sufrir diabetes gestacional. El 81,2% de las mujeres indicó que consumían café o té (n=57.882). El 1,3% de los embarazos (n=912) sufrió complicaciones por diabetes gestacional, mientras que entre las no consumidoras de café o té el porcentaje fue del 1,5%. Tras ajustar los datos en función de la edad, estado socio-laboral, índice de masa corporal previo al embarazo, y del consumo de tabaco y refrescos de cola, los resultados sugieren que con un mayor consumo de café (RR≥8 frente a 0 tazas/día=0,89 [IC=95%: 0,64-1,25]) y de té (RR≥8 frente a 0 tazas/día=0,77 [IC=95%: 0,55-1,08]) se obtenía un cierto efecto protector, aunque no estadísticamente significativo. Con respecto al consumo de tabaco, los resultados eran similares excepto por un aumento del 145% del riesgo para no fumadoras que consumieron más de 8 tazas de café diarias. El aumento en el consumo total de cafeína no redujo significativamente el riesgo de sufrir diabetes gestacional. Estos resultados sugieren que el consumo moderado de café y té durante el primer trimestre no aumenta el riesgo de sufrir diabetes gestacional, e incluso podría tener un efecto protector (9).

 

Café y Aborto

Los estudios epidemiológicos, Peck (1) y Brent (2), que evaluaron el riesgo de aborto espontáneo en relación con la exposición a la cafeína han llegado a resultados inconsistentes. La principal crítica a estos estudios se basa en la falta de análisis de los síntomas del embarazo.

En un estudio realizado por Wen et al. (10) se ofrece el mejor análisis sobre síntomas del embarazo hasta la fecha. En él, el aumento del riesgo de aborto solo se detectó para el consumo de cafeína después de que se hayan presentado las náuseas gestacionales, pero no para el consumo previo de cafeína o en mujeres que no sufren náuseas.

Otros de los problemas habituales a la hora de validar lose estudios sobre cafeína y aborto son el control del consumo de tabaco como factor de confusión y el sesgo de recuerdo. Así ocurre en el estudio de Weng et al. (11) y, a pesar de ello, muchas asociaciones médicas profesionales han basado sus recomendaciones máximas de consumo de cafeína durante el embarazo precisamente en dicho estudio. Este estudio no ofrece un control adecuado del tabaco como factor de confusión, a través del registro del número de cigarrillos diarios consumidos, y tampoco analiza la duración en el tiempo de las náuseas o los vómitos (solo “Sí” o “No” durante todo el embarazo). Además, el estudio solo estratifica el consumo de cafeína en dos niveles, por encima o por debajo de 200mg de cafeína, y en el primero se incluyen mujeres con consumos muy elevados de cafeína.

En 2010, un estudio de casos y controles realizado en China (12), y un pequeño estudio prospectivo de cohorte realizado en EE UU (13) no establecieron relación entre consumo de cafeína y riesgo de aborto.

Por el contrario, un estudio de Reino Unido informó de una relación entre un mayor consumo de cafeína y el riesgo de aborto o muerte fetal. Sin embargo, el estudio incluyó un número muy pequeño de abortos en la última fase del embarazo y de muertes fetales, por lo que se pierde la capacidad para detectar relaciones débiles y aumenta la incertidumbre al respecto de la importancia de las relaciones estadísticas establecidas en el mismo (14).

La Opinión del Comité del Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia emitida en 2010 afirmaba que “Un consumo moderado de cafeína (menos de 200mg al día) no parece ser un factor relevante con respecto a los abortos. No se puede establecer una conclusión definitiva sobre la existencia o no de una relación entre un consumo elevado de cafeína y el aborto” (15).

En un pequeño estudio retrospectivo de casos y controles realizado en Italia se concluyó que la cafeína puede aumentar el riesgo de aborto recurrente sin causa aparente. Los autores indicaron que no se puede excluir un posible sesgo de recuerdo ya que se entrevistó, tanto a las mujeres casos como a las controles, mucho después de su aborto o nacimiento respectivamente. Además, se sugiere que las mujeres con un historial reproductivo anómalo tienden a sobredimensionar su consumo de cafeína, y en consecuencia, deberá tratarse dicha información con cuidado en futuros estudios clínicos a la hora de evaluar la relación entre factores de estilo de vida y aborto recurrente (16).

 

Cafeína y Parto Prematuro

En varios grandes estudios se establece de manera consistente que el consumo total de cafeína no aumenta el riesgo de parto prematuro (antes de 37 semanas) (1). Un meta-análisis realizado sobre 15 estudios de cohorte y 7 de casos y controles, confirma la inexistencia de una relación significativa entre el consumo de cafeína durante el embarazo y el riesgo de aborto prematuro (17).

Además, la Opinión del Comité del Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia emitida en 2010 afirmaba que “Un consumo moderado de cafeína (menos de 200mg al día) no parece ser un factor relevante con respecto a los abortos. No se puede establecer una conclusión definitiva sobre la existencia o no de una relación entre un consumo elevado de cafeína y el aborto” (15).

En un estudio publicado en Polonia en 2011 se pretendió estimar el consumo materno de cafeína durante el embarazo y su relación con la duración del periodo de gestación, el peso del bebé al nacer y su puntuación en el test de Apgar. Se concluyó que un consumo de cafeína de hasta 300mg al día no influye sobre la duración del embarazo y la salud del recién nacido. El té negro resultó ser la principal fuente de cafeína, mientras que un 26% de las mujeres habían dejado de tomar café durante el embarazo. No se puede excluir que las madres hayan subestimado su consumo de cafeína durante el embarazo, ya que el cuestionario de consumo fue rellenado el día previo al parte (18).

 

Actualizado a 27/04/2017.