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Nueva evidencia de que el café previene la demencia senil.

 


Rafael Franco. Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular. IDIBAPS (Institut d’Investigacions Biomèdques August Pi i Sunyer). Universidad de Barcelona.

La substancia psicoactiva legal más consumida en el mundo es la cafeína que se encuentra, principalmente, en el café y en las bebidas de cola. Se sabe desde hace decenas de años que ingerida de forma aguda la cafeína mejora el estado de alerta y la capacidad cognitiva del individuo (o del animal de experimentación). El conocer si el consumo a largo plazo de cafeína tiene incidencia en enfermedades que cursan con déficit cognitivo, es decir problemas de memoria, no es tan fácil.

La cafeína es una substancia que cruza la barrera hematoencefálica (BBB de las iniciales en inglés de blood-brain-barrier) por lo que sus niveles “cerebrales” son significativos en aquéllas personas que son consumidoras habituales de café o de bebidas de cola. Es perfectamente conocido que la cafeína tiene efectos en neuronas, sobre todo en los cuatro receptores del euromodulador adenosina. Por lo tanto cabe pensar que la presencia continua de la cafeína alrededor de las neuronas pueda influir sobre los mecanismos de degeneración que ocurren en las demencias.

Los muchos románticos del café consideraban que la cafeína sólo podía ser beneficiosa y nunca perjudicial. El primer indicio fue dado por investigadores portugueses; la evidencia era favorable al café y se basaba en un estudio limitado y que involucraba unas decenas de personas. Maia y de Mendonça(1) encontraron que el consumo de café se asociaba a un menor riesgo de Alzheimer. En un estudio de 5 años denominado “canadiense” sobre envejecimiento y salud se concluyó que el consumo de café reducía de manera significativa (31%) el riesgo de padecer Alzheimer en la población de igual o más de 65 años. En cambio en otro estudio denominado FINE (“F” de Finlandia, “I” de Italia, “N” de Netherlands y “E” de Elderly) se asoció el consumo de tres tazas de café con una menor declive cognitivo; no obstante no se observó ninguna relación entre el consumo de café y el riesgo de padecer demencia.

En un estudio que acaba de ser publicado los datos decantan la balanza de nuevo hacia una relación entre consumo de café y demencia. En dicho estudio denominado CAIDE (Cardiovascular Risk Factors, Aging and Dementia) el objetivo era conocer si el consumo de café durante la segunda edad (madurez) prevenía o no la enfermedad de Alzheimer en la tercera edad. Los autores(2) recogieron información completa de 1.409 individuos de edades comprendidas entre 65 y 79 que se habían seguido a lo largo de unos 21 años. De ellos 61 desarrollaron demencia (48 de ellos de tipo Alzheimer). Tras ser ajustados según factores demográficos, vasculares, de estilo de vida, psiquiátricos, y segúnel alelo apo E4, los datos fueron concluyentes en que consumir café en la madurez prevenía del riesgo de demencia y Alzheimer en la tercera edad. El menor riesgo (76% de reducción) se asoció a personas que consumían entre 3 y 5 tazas de café por día. Estos resultados parecen ser muy relevantes de cara a estrategias a largo plazo de prevención de demencias.
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Referencias
1. Maia L, de Mendonça A (2002) Does caffeine intake Protect from Alzheimer’s disease?. Eur J Neurol 9:377-382.
2. Eskelinen MH, Ngandu T, Toumilehto J, Soininen H, Kivipelto M (2009) Midlife coffee and tea drinking and the risk of late-life dementia: A population-based CAIDA study. J Alzh Disease 16:85-91.

 

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